Haití: ¿Por que pedirán dinero en efectivo?, de Alice Oj

Hoy comparto esta carta emotiva de mi amiga tuitera Alicia Ocampo, en la que nos convoca a donar en efectivo para contribuir y ayudar a los haitianos que sufrieron un devastador terremoto que materialmente destruyó la capital Puerto Príncipe, matando a decenas de miles de personas (cuyos cadáveres aún no han podido ser levantados totalmente), y cuyos sobrevientes no tienen alimentos ni agua.

Por si eso fuera muy serio, la actual situación catastrófica en Haití en la que no hay hospitales funcionando, y los enfermos están tirados en la calle, en camastros o en el suelo,sin ninguna atención médica,  impide atender con prontitud a los heridos, que si no son curados en breve tiempo pueden fallecer o sufrir secuelas de por vida. Y para salvar vidas necesitamos donar dinero en efectivo; se han circulado listas de organizaciones mexicanas e internacionales a las cuales se puede donar con la confianza que el dinero será bien empleado.

Leamos su experiencia de Alice y contribuyamos (los subrayados son míos).

P. D. Gracias a Alice por autorizarme a reproducir este documento (les recomiendo seguirla en twitter y facebook).

HAITÍ: ¿POR QUÉ PEDIRÁN DINERO EN EFECTIVO?, de Alice Oj

Hace cinco meses mi marido y yo nos volcamos en la autopista. Yo tuve fractura expuesta en la pierna derecha, con pérdida ósea. Íbamos con ambas ventanas cerradas y aún no entendemos por qué estaban abiertas después del accidente. El Civic rodó tres veces sobre tierra y el césped del acotamiento. La tibia de mi pierna derecha “estaba muy negra y sucia… tuvimos que usar manguera de presión en el quirófano, y aún así no se limpiaba”, decía el excelente traumatólogo que salvó hasta el dedo meñique de mi pie derecho, el cual terminó fuera de su eje.
Hace cinco meses mi marido y yo nos volcamos en la autopista. Yo tuve fractura expuesta en la pierna derecha, con pérdida ósea. Íbamos con ambas ventanas cerradas y aún no entendemos por qué estaban abiertas después del accidente. El Civic rodó tres veces sobre tierra y el césped del acotamiento. La tibia de mi pierna derecha “estaba muy negra y sucia… tuvimos que usar manguera de presión en el quirófano, y aún así no se limpiaba”, decía el excelente traumatólogo que salvó hasta el dedo meñique de mi pie derecho, el cual terminó fuera de su eje.
Ayer caí en la cuenta de que la situación de Haití me afecta más que a otras personas que se encuentran a mi alrededor. El estado de la gente damnificada es muy semejante a la situación que viví hace meses, cuando nos sacaron del coche a través de las ventanas. Al principio sólo me percaté de que mi pierna estaba llena de sangre mezclada con polvo, pero cuando quise incorporarme, me di cuenta de que además estaba fracturada. La mitad de la tibia salió detrás de la piel en forma de espada. Mi aspecto de entonces era semejante a la de cualquier persona que hayan podido ver en las calles de Haití.
A raíz de mi experiencia, cuando veo a la gente de Haití no me queda mas que replicar la famosa frase de Publius Terentius: “nada de lo humano me resulta indiferente”. Cuando veo en el noticiero a la gente quejándose con tanto dolor, no puedo evitar que “se me salgan las lágrimas” porque recuerdo los terribles dolores que he tenido en el proceso de recuperación y sé que esa gente está sufriendo mucho más que yo, porque no tienen el apoyo médico que yo tuve entonces. Cuando me sacaron del coche para ponerme en la camilla de la ambulancia, solté un grito desgarrador porque los paramédicos movieron mis huesos “sucios” y fracturados. El recuerdo de entonces vuelve nuevamente al presente cuando veo la situación de Haití, constantemente se renuevan mis anhelos de apoyar a esa gente, por lo menos virtualmente desde este sillón desde el cual veo los noticieros y escribo sobre Haití a mis amistades a través de Twitter, Facebook y del correo electrónico (sinceramente, en ese orden).
¿Por qué cuento todo esto con ocasión de la tragedia de Haití? Porque he leído sin descanso las noticias en Internet, aún no puedo caminar y ese se ha convertido en el perfecto pretexto para acompañar de cerca de la gente Haití. Tuve la oportunidad de enterarme de la noticia sobre el terremoto casi en el mismo momento en el que llegó la primera noticia a México. Desde el principio he buscado insaciablemente información para transmitirla a mis contactos a través de diversas vías, para que apoyemos a la gente del país más pobre de nuestro Continente.
Envíen dinero en efectivo”, es el mensaje que repiten constantemente los dirigentes de la ONU y de la Cruz Roja. Podemos pensar que la gente de Haití necesitará alimentos u otro tipo de cosas, y es verdad. Pero creo que la razón por la que piden dinero tiene que ver con las necesidades urgentes que tienen las personas heridas. Nuevamente quiero compartirles mi reciente experiencia al respecto. Hace unas horas, un médico comentó en CNN que el 60% de las personas afectadas tuvieron fracturas, sobre todo en las piernas. Por lo que hemos visto en los videos, se trata de heridas “sucias” como la mía, pero no sólo están llenas de polvo sino que además se encuentran en contacto con cadáveres que están en proceso de putrefacción. La gente de Haití no tiene acceso a antisépticos y a antibióticos, porque sólo un hospital está funcionando en todo Puerto Príncipe. Los demás hospitales están totalmente derrumbados, la gente está durmiendo en las calles.
Ahora sí, llegó el momento de concretar con base en mi aprendizaje en este duro proceso de recuperación. Esto fue lo primero que me dijo el médico, cuando salí de la primera de las tres cirugías que me ha hecho hasta ahora: “Alicia, no debes pescar NINGUNA infección –ni una gripita- porque si se va a tu hueso, puedes morir o tendrás una mielitis de por vida. Es un dolor que no le deseo a nadie”. Dado que la fractura estaba expuesta, cualquier cosa podría entrar por la misma herida. Me saturó de antibióticos durante muchísimo tiempo, nada más los 17 días de estancia en el hospital me estuvieron inyectando $4000.00 de antibióticos diariamente. Además me prohibió visitas durante mucho lapso de tiempo, para garantizar que nadie me contagiara alguna infección. Mi situación de entonces se distancia abismalmente de la que vive la gente herida de Haití, porque conviven en un ambiente séptico. Su realidad me provoca una gran preocupación, e incluso suelo sentirme impotente ante tanta tragedia.
Volvemos a la pregunta ¿Por qué nos dicen que es mejor que enviemos dinero para remediar la problemática de Haití? Hace unos momentos Beltrán del Río dijo a través de Twitter, que el enviado de Le Monde había comentado: “Fransa Jety se lanzó sobre mí, gritando: ‘¡Ayúdeme a encontrar antibióticos, mi hija se muere!'”. Lo que muchos haitianos necesitan urgentemente son medicamentos, sobre todo antibióticos para prevenir infecciones que pueden entrar a través de sus heridas. Quienes no tenemos formación médica no sabemos qué tipo de antibióticos son los adecuados para cada caso, es mejor entregar al personal médico el dinero que le permitirá comprar los medicamentos más adecuados.
Las agencias de noticias han advertido que el gobierno haitiano es “caótico”, incluso ya hay divisiones políticas en los intentos de organización de la ayuda internacional. Creo es mejor que ayudemos a través de Cruz Roja Internacional o de Médicos sin fronteras. La decisión de apoyar ante la situación de Haití es personal, pero si desean hacerlo a través de medios que sean totalmente confiables, les comparto las dos direcciones a través de las cuales se puede pagar en sitios de Internet:
Cruz Roja Internacional: http://bit.ly/j66OT
Médicos sin Fronteras: http://bit.ly/61D8tW
@AliceOJ

Los medios de comunicación después del 2 de julio de 2000 y sus relaciones con el Estado y la sociedad

Tengo algunos textos sobre medios de comunicación y elecciones que inicié hace ya varios lustros que quiero recuperar y ponerlos en línea. Y como es año nuevo, hay que poner manos a la obra, y empiezo con esta presentación para una conferencia organizada por Flacso, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, después de las elecciones federales de 2000. Como recordarán, en esas elecciones Vicente Fox “sacó al PRI de Los Pinos”, pero no generó las condiciones para lograr una real transformación del régimen político mexicano (y ya conocen el resto de la historia que aún sigue desarrollándose).

En ese contexto, trabajando en la Academia Mexicana de Derechos Humanos, AMDH, fui invitado a participar en un seminario que devino en la obra El 2 de julio: reflexiones posteriores, coordinado por Yolanda Meyenberg Leycegui, en el cual se abordaron las consecuencias de esta victoria para la democracia, los partidos políticos y los medios de comunicación en México después del 2000. Y lo que escribí fue una evaluación de las consecuencias de la victoria de Fox en los medios de comunicación.

En el documento abordé el contexto de las elecciones, el papel de la televisión en las elecciones, así como lo que se podría esperar de la relación televisoras con el nuevo gobierno y la sociedad. Y, lamento, no haberme equivocado en lo que podría suceder:

Es posible que pese más en el ánimo del futuro presidente ganar a los medios como aliados en las transformaciones que le interesa impulsar y le permitan obtener la mayoría en el siguiente Congreso. De este escenario se desprende la posibilidad de que Fax estuviera dispuesto a renovar los pactos que los medios tenían con el régimen priista (141)

Y en el caso de los dueños de los medios de comunicación, apunté:

La nueva situación política puede llevar a los dueños de los medios a pensar que la discrecionalidad que priva en materia de concesiones de radio y televisión sea costosa debido a que podría revertirse en su contra, por lo que tal vez se interesen en una certidumbre jurídica que habría de ser negociada mediante nuevas reglas.

Y la combinación del interés del gobierno Foxista por ganar las elecciones y de los dueños de las televisoras a terminar con la discrecionalidad, tuvo, según entiendo, como desenlace la llamada Ley Televisa.

Sin embargo, en ese texto apunté que la sociedad tiene un papel que jugar (el cual sigue siendo aún más vigente que entonces):

A la sociedad le corresponde impulsar cambios en la materia de medios de comunicación en el sentido de transformar la legislación y volverla acorde con la nueva realidad política del país.

Este tema se agrega a la agenda ciudadana ya cargada que tenemos, pero tenemos que impulsar cambios a la brevedad. Si quieren leer completo el texto, lo pueden descargar aqui.

P.D.: El seminario tuvo intervenciones interesantes y participaron, entre otros, Mauricio Merino, Roy Campos, Luis Salazar y Gabriel Székely, entre otros, Por cierto, la presentación de Raúl Trejo Delarbre “¿Cómo deslindar la responsabilidad de los medios de comunicación en los procesos electorales?”, pueden ser descargado aquí.