En el Ombligo de la Luna – In memoriam doña Reyna

Esta colaboración es especial; aborda una breve semblanza de mi madre de crianza que habría cumplido un siglo de vida; sin embargo, es una buena oportunidad para recordarla.

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Con la venia de ustedes, hoy hablaré de una persona muy importante para mí, quien este 14 de marzo de 2011 habría cumplido 100 años, la señora Reyna, mi madre de crianza. Algunos de ustedes la habrán conocido en el periodo de tiempo que vivió en Playas: nos habrán visto caminar en alguno de sus centros comerciales, restaurantes, o asistir, casi siempre, a la misa de los domingos al medio día en tiempos de monseñor Cisneros.

Su vida corrió con el siglo XX; nació apenas unos meses antes de iniciada la Revolución; vivió una infancia dura, llena carencias, de la cual recuerdo su expresión “¡Malhaya una tortilla dura!” Aprendió a usar el metate para moler el maíz y echar la tortilla redonda, siguiendo la tradición que le asignaba a la mujer un rol subordinado al “hombre de la casa”, en este caso su hermano, el preferido de doña Cleofas, madre de ambos. Aún así, estudió tres grados de primaria y aprendió a leer y a escribir.

Para tener un mejor futuro, estuvo al servicio de sus padrinos, los dueños de la tienda de abarrotes, donde aparte de cuidar al benjamín de la familia, fue dependiente de la tienda y vendió los más diversos productos a los campesinos de los alrededores; llegó a tener monedas de oro en su delantal y siempre entregó cuentas claras.

Fue testigo de la historia: presenció el paso de fuerzas revolucionarias y de los cristeros que llegaron hasta su pequeño poblado; vio el incendio de la catedral, entonces de madera, y hasta del registro civil, en donde se perdió su acta de nacimiento original.

Su vida cambió al llegar a la ciudad de México a finales de los años treinta a un convento (donde conoció al futuro santo Rafael Guizar y Valencia). A partir de ahí, trabajó incesantemente para salir adelante, aún después de jubilada. Fue de muy buena madera.

¡Descanse en paz y muchas gracias por todo lo que me dio!

En el ombligo de la Luna – Reiniciando contacto

Esta es la primera entrega una serie de colaboraciones que estoy reiniciando para la publicación comunitaria de Playas de Tijuana; estaré subiendo las subsecuentes.

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Hace ya casi dos años que ando andando la ciudad de México por motivos laborales y, gracias a las redes sociales, he vuelto a entrar en contacto con don Antonio Lozano, quien amablemente me volvió a invitar a participar en estas páginas de Playas Hoy. En esta primera colaboración explico el nombre de este espacio quincenal.

En el Ombligo de la Luna es uno de los significados de la palabra México. Se dice que está compuesta por las palabras metztli, xictli y co, que significan Luna, ombligo y lugar, respectivamente. Es una explicación que aportó Fray Bernardino de Sahagún.

Otros autores señalan que el nombre de México se refiere, más bien, al lugar donde fundaron su capital los aztecas: una isla ubicada en el centro del lago de Texcoco en donde habrían presenciado a un águila devorando la serpiente (lugar que hoy, por cierto, es donde se ubica la iglesia de Santo Domingo, en las calles de Brasil y Cuba).

Una tercera explicación se relaciona con la forma que tenía en tiempos de la Conquista el lago de Texcoco, similar a un “conejo”, el cual se podía encontrar también dibujado en la superficie de la Luna, y que se puede apreciar en su plenilunio; como la ubicación de Mexico-Tenochtitlan coincidía con el ombligo del conejo, de ahí el origen del nombre.

Francisco Javier Clavijero sugirió que el topónimo debía interpretarse como Lugar de Mexihtli, es decir, de Huitzilopochtli. Este historiador novohispano hablaba que el vocablo significaba En el centro del maguey, pero lo abandonó en favor de su interpretación inicial.

Puede ser que no sea la hipótesis correcta, pero me quedo con la idea que México significa En el ombligo de la Luna. En su honor, escribiré esta columna en la que contaré de lo que pasa aquí, allá y en todas partes desde mi muy particular perspectiva.

¡Saludos y que les vaya bien!

Pueden enviar sus comentarios a: macosta5811@gmail.com

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A continuación, el artículo en pdf:

En el ombligo de la Luna – Sobre la palabra México