La robotización del empleo ya es una realidad

La globalización requiere cada vez más acelerar la sustitución de la fuerza de trabajo por robots;  las “[m]áquina[s] o ingenio[s] electrónico[s] programable[s], capa[ces] de manipular objetos y realizar operaciones antes reservadas solo a las personas“, según definición de la Real Academia de la Lengua son muy convenientes para el capital: no comen, no duermen, no necesitan descanso, no hacen “san lunes”, no piden vacaciones ni permisos por maternidad (o paternidad). Le permiten al capital acelerar la producción y una mayor tasa de ganancia.

Lo que parecía propio de la ciencia ficción (recuerden la obra de Isaac Asimov, Yo robot), se ha materializado; hay ramas industriales que han desplazado mano de obra por máquinas que producen, y eso se extiende a nuestros hogares y nuestras vidas: piensen en Siri de Apple o cualquier asistente de voz, como el Echo de Amazon, o la voz con acento castellano que nos guía en el tráfico; todas ellas son parte de algo más amplio, la inteligencia artificial.

Dejo estos materiales para la discusión: conozcan a Erica, el robot más autónomo creado hasta el momento y una revisión del grado de avance de la robotización que, según este artículo, la sitúan hacia la década de los años cincuenta de este siglo.

Pero antes de que eso suceda, una mirada de lo que ya llegó lo encuentran en dos videos breves: “A sneak peek into the future of robotics” y “Robots replace human jobs“.

Finalmente, les planteo una investigación que les atañe: otra acepción de robot de la Real Academia de la Lengua es aquel “[p]rograma que explora automáticamente la red para encontrar información“.

¿Cómo y de qué manera creen que la robotización afectará el oficio periodístico y comunicativo? ¿Qué pueden hacer para enfrentarlo? Recuerden que está en sus manos. Espero sus reflexiones.

Trump no es una anomalía del sistema capitalista, sino su expresión

Cuando se han cumplido los primeros 100 días de la presidencia de Donald Trump (que parece han sido diez años), es relevante recuperar este texto de Pablo Gentili, publicado al inicio de su presidencia en El País, que nos pone en la perspectiva de que la llegada de Trump a la Casa Blanca, lejos de ser una anomalía del sistema, es algo que era posible a partir de la actual naturaleza del capitalismo.

Así, Trump no es un truculento agitador antisistema; su naturaleza contestaria y agresiva no contradice las normas del sistema mundial; en este artículo se explica lo que es la “anomalía” llamada Trump: “los atributos de la odidada personalidad del nuevo presidente norteamericano son, nada menos, que las principales características del sistema al que supuestamente él se opone” (y Obama no fue todo lo bueno que pensamos muchos).

Empieza una era en la que “un sistema que, finalmente, ha decidido tener un presidente a la altura de su mandato de exclusión, de opresión, de muerte y dolor”. ¿Qué opinan?

El texto se puede leer en este vínculo.